Año 997, finales de la Edad Oscura. Inglaterra se enfrenta a los ataques de los galeses por el oeste y de los vikingos por el este. La vida es difícil y aquellos que ostentan algo de poder lo ejercen con puño de hierro y, a menudo, en conflicto con el propio rey.
En estos tiempos turbulentos, tres vidas se entrecruzan: el joven constructor de barcos Edgar, a punto de fugarse con la mujer a la que ama, comprende que su futuro será muy diferente a lo que había imaginado cuando su hogar es arrasado por los vikingos; Ragna, la rebelde hija de un noble normando, acompaña a su marido a una nueva tierra al otro lado del mar solo para descubrir que las costumbres allí son peligrosamente distintas; y Aldred, un monje idealista, sueña con transformar su humilde abadía en un centro de saber admirado en toda Europa. Los tres se verán abocados a un enfrentamiento con el despiadado obispo Wynstan, decidido a aumentar su poder a cualquier precio.
Las tinieblas y el alba
Autor: Ken Follet|| Editorial: Plaza y Janés
Formato: Tapa dura || Nº páginas: 936
Formato: Tapa dura || Nº páginas: 936
Sinopsis: Año 997, finales de la Edad Oscura. Inglaterra se enfrenta a los ataques de los galeses por el oeste y de los vikingos por el este. La vida es difícil y aquellos que ostentan algo de poder lo ejercen con puño de hierro y, a menudo, en conflicto con el propio rey.
En estos tiempos turbulentos, tres vidas se entrecruzan: el joven constructor de barcos Edgar, a punto de fugarse con la mujer a la que ama, comprende que su futuro será muy diferente a lo que había imaginado cuando su hogar es arrasado por los vikingos; Ragna, la rebelde hija de un noble normando, acompaña a su marido a una nueva tierra al otro lado del mar solo para descubrir que las costumbres allí son peligrosamente distintas; y Aldred, un monje idealista, sueña con transformar su humilde abadía en un centro de saber admirado en toda Europa. Los tres se verán abocados a un enfrentamiento con el despiadado obispo Wynstan, decidido a aumentar su poder a cualquier precio.
En estos tiempos turbulentos, tres vidas se entrecruzan: el joven constructor de barcos Edgar, a punto de fugarse con la mujer a la que ama, comprende que su futuro será muy diferente a lo que había imaginado cuando su hogar es arrasado por los vikingos; Ragna, la rebelde hija de un noble normando, acompaña a su marido a una nueva tierra al otro lado del mar solo para descubrir que las costumbres allí son peligrosamente distintas; y Aldred, un monje idealista, sueña con transformar su humilde abadía en un centro de saber admirado en toda Europa. Los tres se verán abocados a un enfrentamiento con el despiadado obispo Wynstan, decidido a aumentar su poder a cualquier precio.
Nota: Esta reseña es SIN SPOILERS. Para leerla con spoilers, haz click en el botón que encontrarás a lo largo del texto
Mi opinión
A ver, ¿por dónde empiezo con este libro? Todos sabéis lo mucho que me gustó Los pilares de la Tierra (y si no lo sabéis podéis leerme aquí) así que cuando anunciaron la precuela no pude evitar interesarme por el libro. Pero menuda decepción.
Básicamente, Ken Follet nos presenta un libro muy similar a Los Pilares de la Tierra pero altamente decepcionante. En este caso (1) a los personajes les falta profundidad, (2) la historia queda falta de un objetivo o un hilo narrativo claro y (3) los problemas y situaciones que nos vamos encontrando a lo largo de la historia se resuelven sin más. Paso a hablaros de cada punto un poco más.
(1) Los personajes: por el amor de dios, no he podido odiar más a Edgar durante toda la novela. Y no es que el personaje me caiga mal, es que es demasiado perfecto, y yo eso no lo compro. Pero el resto de personajes va más o menos por el mismo camino: sólo tienen un capa. Aquí, los malos son malos y los buenos son buenos, sin otras motivaciones que "Yo soy malo porque quiero poder" y "Yo soy bueno porque quiero que todo el mundo sea feliz".
Básicamente, Ken Follet nos presenta un libro muy similar a Los Pilares de la Tierra pero altamente decepcionante. En este caso (1) a los personajes les falta profundidad, (2) la historia queda falta de un objetivo o un hilo narrativo claro y (3) los problemas y situaciones que nos vamos encontrando a lo largo de la historia se resuelven sin más. Paso a hablaros de cada punto un poco más.
(1) Los personajes: por el amor de dios, no he podido odiar más a Edgar durante toda la novela. Y no es que el personaje me caiga mal, es que es demasiado perfecto, y yo eso no lo compro. Pero el resto de personajes va más o menos por el mismo camino: sólo tienen un capa. Aquí, los malos son malos y los buenos son buenos, sin otras motivaciones que "Yo soy malo porque quiero poder" y "Yo soy bueno porque quiero que todo el mundo sea feliz".
"Supuso que habían escogido el domingo porque era el día en
que él estaba disponible. Ninguno de ellos había construido
jamás un arado, pero Edgar era capaz de hacer cualquier cosa a
mano."
(2) A lo largo de la historia, me ha faltado un objetivo claro. Me ha faltado saber por qué el autor me estaba contando esa historia, y creo que esa es una de las principales razones por las que me ha resultado difícil avanzar. Simplemente no me importaba lo que iba a pasar después o al final, porque sabía que no se perseguía ningún objetivo específico. Y no estoy hablando de un objetivo tan específico como en Los Pilares de la Tierra (donde el objetivo era construir una catedral) sino de algo más general.
(3) Aquí hay poco que explicar. Una de las cosas que más he odiado de este libro es que durante todo el desarrollo mantuvo la misma estructura: A los protagonistas se les presentaba un problema random, lo resolvían satisfactoriamente al siguiente capítulo sin consecuencias para nadie, y continuaba la historia como si nada después. Y claro, a mí me han faltado las consecuencias. ¿Para qué gastas 3 capítulos enteros en contar y resolver cierto problema si después no va a tener NINGUNA relevancia en la historia?
—Tú sueñas con una pasión arrebatadora, una historia de amor
para toda la vida, pero esas cosas solo existen en los
poemas —sentenció Geneviève—. En la vida real las mujeres
nos conformamos con lo que hay.
Por otro lado, la historia de amor. Es que si vuelvo a usar la palabra decepcionante en esta reseña igual acabo el cupo de uso que me da la RAE así que me pondré creativa: repentina, abrupta, desagradable, inexplicable... ¿sigo? Sí, sigo, pero en el spoiler por si no habéis leído el libro.
O sea, que nuestra princesita Ragna lleva enamoradísima de Wilwulf todo el libro y sin hacerle ni caso a Edgar (ni fijarse en él, vaya). Y de repente, cuando su matrimonio se va al garete, todo en lo que puede pensar ella es en cuánto ama a Edgar (ese chico de campo tan apuesto). Pues es que no, es que según lo estaba leyendo estaba poniendo cara de asco, porque no me tragaba esa conveniencia de guion. Si al menos nos hubieran dado algo de tensión sexual entre ambos en su momento yo me habría quedado tan pancha, pero es que ni eso. Ragna JAMÁS le hizo caso hasta su enamoramiento vital repentido.
Pues creo que me he explayado lo suficiente, y si habéis llegado hasta aquí, paso a decirlos las cosas buenas: puedo entender por qué a la gente le puede gustar y, a pesar de que yo lo he detestado, no es un libro que no recomiente categóricamente, porque puedo ver qué ve la gente en él. En mi caso, sin embargo, las cosas malas han pesado mucho más que las buenas, y sólo me llevo de él el recuerdo del aburrimiento.
Valoración
















